Todos los españoles de bien tenemos presente, como si fuera ayer, esa tarde del 12 de julio de 1997, cada uno de nosotros recordamos donde estábamos y que hacíamos cuando la noticia nos sobrecogió, desgarrándonos como los dos tiros destrozaron la cabeza de Miguel Ángel Blanco, ese Concejal del Partido Popular que por un momento unió a toda la buena gente de esta España nuestra, que a veces olvida deprisa y solo encuentra un hueco en su ajetreada vida para reflexionar y unirse cuando la desgracia ya esta encima.
En esas 48 horas de agonizante espera toda España se removió por dentro y esperó que los asesinos, que nadie en su sano juicio puede entender, no cumplieran su amenaza, pero nuestras súplicas y rezos fueron en vano, pues hicieron su trabajo, hicieron lo único que saben hacer, matar.
España salió a la calle para gritar que queremos vivir en paz y libertad, pero los asesinos estaban sordos, defendiendo algo que ellos llaman libertad, libertad que solo ellos entienden y nunca podrá ser fecunda por que defienden una libertad con la frente manchada de sangre que les hace esclavos de su fanatismo.
Dicen que el tiempo lo cura todo, pero deseo que nunca olvidemos ese sentimiento de unión que surgió, ese sentimiento que se denominó “el Espíritu de Ermua” donde por unas horas los verdaderos demócratas que defendemos una Libertad sin condiciones unimos nuestras manos para gritar “BASTA YA”.
Quiero aprovechar estas líneas para expresar que todos tenemos una deuda con Miguel Ángel Blanco y con todas las personas que han muerto por representar y defender la verdadera LIBERTAD.
A todos los demócratas que les han arrebatado su vida por defender la verdad en Libertad. Teresa de Jesús Luis Rico.








Aún recuerdo aquel día de Julio, y además lo pasamos juntos, ¿recuerdas?…. Todavía dura la tristeza, pero que esta sirva para fortalecernos en nuestras reales convicciones… y que Miguel Angel nunca muera en nuestro recuerdo (se lo debemos por el resto de nuestras vidas). Esa es su derrota, la derrota de ETA. La derrota que PSOE no ha querido corroborar con la infame sentencia propiciada por los magistrados de su designación en el Tribunal Constitucional. No olvidar lo inolvidable.
¡Cómo olvidar uno de los días más negros de la Historia de España! Con que sólo una persona le recuerde seguirá viviendo. Se me siguen saltando las lágrimas al recordar ese nefasto día.
Un saludo.